Hoy os traigo una receta de las que a mí me gustan: buena,
rápida, fácil, con ingredientes que probablemente tengáis por casa, se puede
hacer varios días antes y, sobre todo…CON MUCHO CHOCOLATE! Y es que,
admitámoslo, a veces te pones a cocinar y cuando te das cuenta estás agotada y
todavía no vas ni por la mitad. Esta receta no tardaréis más de 15 minutos en
prepararla (más el tiempo de cocción y refrigerado), y podéis guardarla en el
congelador y sacarla cuando tengáis invitados. Es muy resultona y está buenísima.
La receta está sacada del libro Chocolate a Gogó, de Caroline Barty, un libro en el que podréis encontrar muchas recetas del dulce por excelencia (y en el FNAC lo venden baratito baratito). La podéis ver en Sugartremens, junto con muchas otras recetas (de hecho la publicamos hace días pero yo no he tenido tiempo de publicarla aquí, he estado muyyyy estresada :-( ).
Ingredientes (para 10-12 pasteles):
100 gr. de chocolate negro (70% cacao) troceado.
60 gr. de mantequilla sin sal.
100 gr. de azúcar.
1 huevo batido.
120 gr. de harina
2 cucharaditas de levadura en polvo.
2 cucharaditas de levadura en polvo.
55 gr. (aproximadamente) de chocolate blanco.
Azúcar glass para decorar.
Preparación:
Funde el chocolate y la mantequilla y deja que se enfríen
durante unos 5 minutos. Mientras tanto, blanquea el huevo y el azúcar. Añade la
mezcla de chocolate y mantequilla y sigue mezclando.
Mezcla la harina con la levadura. Añade a la mezcla y
remueve. Vierte la masa sobre papel film, envuélvela y déjala reposar en la
nevera (mínimo 1 hora). Te quedará una masa dura, como la masa de galletas.
Precalienta el horno a 170º, abajo y ventilador. Pon un
papel de magdalena en un molde de magdalenas, o engrasa el molde. En cada
cavidad, pon una cucharada de la mezcla y aprieta bien para que se reparta por
todo el fondo del molde. Añade un cuadradito de chocolate blanco, y pon otra
cucharada de masa, cubriendo el chocolate blanco. Aprieta bien para que se
reparta.
Hornea durante 15-20 minutos, hasta que esté un poco firme.
Se sirve caliente. Puedes acompañarlo de helado o nata montada, o comerlo
solo.



















